Critica: Sucker Punch (2011)

Vuelve a escena uno de los mejores prestidigitadores visuales de la industria de Hollywood de ésta generación, capaz de lo mejor y lo peor (a. k. a. Zack Snyder) con "Sucker Punch", una cinta realizada a partir de una idea propia de la que firma y afirma ser guionista (y viendo los hechos me lo creo) en la que da rienda suelta a la mayor orgía visual jamás contada a modo de gamberrada friki impenintente de un niño que se niega a crecer (las dos facetas que hasta ahora conocemos del director basándonos en precedentes como "300" o "Watchmen" sin ir más lejos).


Este siniestro cuento infantil al más puro estilo "Alicia en el País de las maravillas con metralletas" se inicia con la narración de un potente prólogo "made on MTV" a cámara lenta y a ritmo de un Sweet Dreams (versionado desastrosamente para la ocasión). Ambientado en los años 50, un padrastro enloquecido intenta matar a su hija pequeña, acto ante el cual su hermana mayor intenta poner remedio sin poder hacer nada a pesar de encañonar al que sería su padre para evitarlo. Por ello, el padrastro le enviará a un psiquiátrico para que le practiquen una lobotomía y no pueda acusarle de su crimen. Mientras espera, su imaginación crea una realidad alternativa que podría salvarla de su dramática situación. A partir de ahí, la joven comienza a preparar su fuga, cuyo éxito depende del robo de cinco objetos.

A partir de este punto, se iniciará el pastiche de géneros y homenajes (más o menos conseguidos) arrancando con una lucha de samurais del Japón Feudal cargados con mini-guns, pasando por el homenaje al cine bélico del nazismo (dando lugar a la que para mi será la secuencia mejor narrada de toda la película) sólo que con la actualización del archivo zombie que ya conoce al estilo steampunk (mechas incluidos), abordando una fortaleza con un millar de orcos a golpe de hacha y virote al más puro estilo del Abismo de Helm y así degenerando cada vez más, siendo el "nexo" colado de forma tosca y confusa, de todo este homenaje a las subculturas del día a día del público freak, un thriller psicológico al más puro estilo Scorsese con tintes de cine cabaretero y drama carcelario lésbico.


Para intentar anexar este crisol de fornicios visuales, hecha mano de un guión francamente irregular que va perdiendo ritmo a medida que avanza la película, hasta abordar un desenlace apresurado y anticlimático en el que premian las imágenes generadas por ordenador de aires retros a una historia en la que el espectador se sienta implicado, y del tratamiento a modo de videojuego de la historia, al más puro estilo reune 4 objetos para superar una fase, de una psico-killer femenina que busca consuelo y refugio en la fantasía de un universo onírico como terapia autoinducida (con el que el director tratará de hacernos dudar de lo “real” y del protagonismo central de la historia).

Si hay algo que no se le puede achacar a este director es el extraordinario cuidado estético videoclipero y el trabajadísimo diseño de producción de la película de factura técnica perfecta en las exageradas, brutales y divertidas escenas de acción cargadas de CGI, que le otorgan sin duda el título del cineasta de su generación con mayor capacidad para crear imágenes que dejen al espectador clavado a la butaca que ha dado la industria en los últimos años, como elemento salvador de algunas de sus películas pero que personalmente siguen sin ser suficiente para otorgarle una personalidad definida como la de aquellos a los que intenta imitar sin pudor a lo largo del film.


En referencia al apartado actoral aunque la batuta de mando sea portada por una sosérrima "Baby Doll" interpretada por Emily Browning, un bombón veiteañero con muchísimas carencias como para ponerse a lidedar una "crew" de femme fatales guerreras compuesta por "Sweet Pea", interpretada por Abbie Cornish (la mejor de la sección femenina), "Rocket", interpretada por la pizpireta Jena Malone, "Blondie", la ex-disney star Vanessa Hudgens, y "Amber" (Jamie Chung), sin duda quienes dejan claro quien manda son el despreciable villano "Blue" encarnado por el guatemalteco Oscar Isaac y la atractiva "Dra. Groski", una estricta institutriz de baile interpretada por la exhuberante Carla Gugino, además de un desaparecidísimo Scott Glenn en el papel del líder sabio de la revolución.


En definitiva, "Sucker Punch" es una orgía visual cargada de acción a lo "slow motion" con chachondas con armas, música a todo meter y todo el soft porn que una producción PG13 de Disney podría permitirte. Con una elaborado pastiche de géneros, Zack homenajea al imaginario del freak noventero más desatado y excesivo que lleva dentro (¿será el prolegómeno y colofón de una etapa? Eso mismo me pregunto yo...) pero no consigue con el guión hacer que el espectador se interese en la película más allá de lo meramente contemplativo.

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Crítica: Cisne Negro

Es un auténtico coñazo. ¡Es que no puede ser! Ver una película con gente comiendo palomitas en estéreo es un incordio. Pero cuando es en Dolby Surround (uno delante, otro atrás, y a los lados) es ya una pesadilla. Sin embargo, las palomitas pueden dar una idea bastante precisa de la calidad de la película. Cuando solo apenas alcanzas a oír tu respiración frente a la pantalla; cuando la totalidad de espectadores está muda y embelesada... Entonces sabemos que ha merecido la pena el gasto que ha supuesto la entrada y que ese momento lo recordaremos durante meses. Y efectivamente, Cisne Negro es una obra antipalomitera.



Black Swan (Cisne Negro) de Darren Aronofsky es una obra que quizá muchos que no se han informado lo suficiente crean que se trata de una más de superación personal, al estilo Billy Elliot. Nada de eso. Cisne Negro bebe del suspense y del género de terror. Es un thriller psicológico con un gran dominio del desarrollo del personaje principal, del ritmo y con una notable tensión siempre en aumento. Si bien es cierto que el comienzo no es nada del otro mundo, hay un punto de inflexión en el que todo cambia, donde dejaremos atrás un lastre enorme en forma de "argumento y translación vista mil y una veces en multitud de películas" y parecerá que estemos viendo otra película. A partir de entonces la tensión irá creciendo hasta llegar al clímax final.

Natalie Portman, digna ganadora del Oscar por su interpretación, retrata a las mil maravillas a la chica frágil que es Nina, la bailarina de ballet que quiere el papel de la Reina Cisne. Pero para lograrlo deberá dominar al Cisne Blanco y al Cisne Negro. El primero no es problema para una chica que pretende ser perfecta pero para el otro, deberá buscar su lado más oscuro dando lugar a un fascinante estudio del precio tanto psicológico como físico que implica la búsqueda de la perfección por parte de la bailarina protagonista en una transición dada de una forma tan natural como lo es la inclusión de la obra compuesta en 1875 y representada en multitud de versiones hasta el aburrimiento. Pero nunca de esta forma, como dice Thomas Leroy, personaje interpretado por el vigoroso y físico actor Vincent Cassel.



Esta dualidad se hace patente en casi todos los aspectos de la obra de Aronofsky gracias al estilo y tratamiento dado a una composición formada en casi la totalidad por el duotono blanco y negro que serán los predominantes de la composición. Matthew Libatique, responsable de la fotografía, ha hecho un trabajo excelente, especialmente en las escenas de baile y las que exploran la psicología de Nina. Un aspecto que junto a la orquestal banda sonora produce un efecto hipnótico en el espectador y que en el tramo final, con una flamante Natalie Portman al son de El Lago De Los Cisnes desembocando en un momento francamente inolvidable.

Cisne Negro está hecha para disfrutar, para deleitarse con ella, para gozarla... Una delicia.

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Critica: Grindhouse (Planet Terror) (2007)

Planet Terror es la propuesta de Robert Rodríguez que completa el proyecto dual Grindhouse en el que se ha embarcado junto con “Death Proof” de Quentin Tarantino para recuperar una de esas tantas subculturas casi olvidadas que tanto adoran y llevan grabadas en el centro del cerebro.


Esa subcultura es el Grindhouse que da nombre al experimento de éstos dos personajes, un tipo de cine setentero basado en películas sin calidad artística de diálogos ridículos y personajes clichés hechas con fines puramente comerciales con el terror, la violencia y el sexo como máximos exponentes.

Planet Terror no es más que una visión retro-futurista de una horror-movie con un humor sutilmente macabro que narra el caos que provoca un extraño virus al convertir en zombis a los habitantes de una pequeña localidad de Texas donde distintos supervivientes se irán encontrando para, juntos, enfrentarse a las hordas de zombies hasta encontrar su salvación.


El comando de liberación está compuesto principalmente por una recién retirada bailarina Go Go (interpretada por la ex embrujada Rose McGowan) que sufre la amputación de una pierna (que será sustituida por un rifle de asalto y propiciará una imagen icónica por la que será recordada la película) y un héroe macarra con cierto carisma (Freddy Rodríguez) acompañados por un perfecto sheriff americano (gran Michel Biehn conocido actor fetiche de James Cameron y protagonista de Terminator, Aliens y Abyss), un militar psicótico-kamikaze (corta aparición de Bruce Willis), un cocinero mugriento y alquimista de la salsa barbacoa (Jeff Fahey), unas baby-sitters gemelas, una médico lesbiana en plena crisis matrimonial y muchos más..

Es cierto que a Rodríguez se le va la mano en algunas escenas, pero aun cometiendo excesos (altas no, altísimas dosis de casquería, explosiones y balas) sabe en qué ocasión puede pasarse de la raya y en cual no porque su objetivo claro (y casi exclusivo) es el público amigo del gore y los zombies, y el resto de los espectadores probablemente no le haga ni puta gracia pero es que seguramente no se haya enterado de que va el chiste.


Así que os recomiendo este homenaje que bebe de los films de zombies de George Romero y, los desatados y terroríficos ambientes de John Carpenter. Una cinta tan pasada de rosca y tan absurda que uno no puede dejar de aplaudir tal atrevimiento al lograr hacer una bizarrada tan divertida como esta que desde luego no es una buena película, pero tampoco lo pretende ser.

P.D. Esta película es de obligado visionado junto con "Death Proof" por ser esa concepción la idea original de sus creadores debido al género al que se rinde homenaje.

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Critica: Grindhouse (Death Proof) (2007)

Death Proof” es la penúltima aventura de Quentin Tarantino, creador de clásicos como Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Jackie Brown o Kill Hill, un homenaje a la serie B con el que se lanza al vacío con para ser pasto de las críticas por realizar una película…mejor no adelantemos acontecimientos y vamos a poner un contexto apropiado para poder comprender todo esto.


Grindhouse no es más que el nombre de las salas americanas donde en los años setenta se proyectaban las clásicas “exploitation”, esas películas de bajísimo presupuesto en las que el terror, la violencia y el sexo campaban a sus anchas así que ya os podéis imaginar por donde van los tiros…

Un grupo de chicas jóvenes exuberantes, y que están para más que mojar pan, recorren las carreteras para correrse una juerga hablando de lo que deben hablar según la psicología femenina que existe en la cabeza de Quentin las mujeres, es decir, sexo por un tubo, lenguaje soez (por supuesto…como hablar de ello si no?) y mucha cháchara que puede terminar por aburrir….mientras son seguidas de cerca por Stuntman Mike (Ma-gis-tral Kurt Russell), un psicópata hijo de puta cuya vida se basa en rastrear las carreteras secundarias de Texas con su bólido, una auténtica máquina de matar preparado para preservar la integridad de su conductor incluso en choques frontales, en busca de éstos especimenes para satisfacer sus pensamientos más perversos.


Pensamientos que se desarrollan a pedir de boca una veces y no tanto con otras aunque terminen con el mejor y más macarra destrozo automovilístico con vidas humanas de por medio, cinematográficamente hablando de los últimos tiempos, un final simplemente inolvidable y antológico que casi hace olvidar los innumerables minutos de espera a éste…

En cuanto a la estética es fiel a lo que homenajea, la belleza estética de los coches y las carreteras de esa época, la actitud de regodearse en una historia sencilla donde la persecución lo es prácticamente todo, el encanto de una actitud de macarra setentera frente a la autoridad, la sociedad y todo lo que haga falta….Todo ello aderezado con toques en la edición para conseguir una imitación de los desperfectos que sufrían las antes de la era digital con cortes, cambios de color, picos de audio, película quemada….y una fotografía que consigue perfectamente lo que Quentin andaba buscando.


Son notables los múltiples guiños siendo la mayor parte a sí mismo como hace con el politono “Nervios rotos” de Herrman, el look visual del flamante coche con estilo Kill Bill , un nuevo baile a recordar o unas especialistas como Monica Staggs y Zoe Bell (‘Kill Bill) que resultan ser las co-protagonístas de nuestro segundo acto y otros a las figuras de época de las películas de la serie Z como un Kurt Rusell intentando ser el mejor de los Kowalski en ‘Vanishing Point’.

A mi forma de ver, la pequeñita historia de psycho-killer producto de una noche de borrachera con su amigo Robert Rodríguez da como mucho para una hora. Y hubiese sido una simpática historia con esa duración pero con dos horas, el resultado es una película donde el primer acto ocupa media película y pasado ese momento, la película “empieza otra vez” perdiendo como otra media hora en caracterizar a los nuevos personajes.


Así que para recomendaros ver la película no puedo si no mirar a la cámara cual Kurt Russell con cara de “ya sabéis lo que va a pasar”, hecho que seguramente os haga entender cómo uno puede llegar a ver éste delirante e irregular homenaje a lo que para estos locos fue toda (o la mayor parte) de su juventud metida en los cines.


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Crítica preestreno: Harry Potter y las reliquias de la muerte, Parte I

Si hay una saga literaria claramente especial y recordada, por lo menos por mi generación, esa es Harry Potter. Seguro que al recordar vuestra época en el instituto os acordaréis de que la mayoría de vuestros amigos, aquellos que leían algo más de lo obligatorio, tenían más de una novela.

Desde febrero de 2008, cuando se publicó el último libro de J.K. Rowling, hasta finales de 2010 han pasado casi tres años. Tres angustiosos años son los que los fans han tenido que esperar hasta ver la película, un infierno para ellos.

Harry Potter Sept. 30

Ayer, Warner ofreció en el Kinépolis de Madrid un preestreno de la primera parte de la última entrega de la saga. Un preestreno multitudinario. Absolutamente llenas estaban las tres o cuatro enormes salas habilitadas. Jóvenes, no tan jóvenes, niños, adultos, famosos, gente disfrazada de mag@s…Todo controlado bajo unas medidas de seguridad excepcionales (además de cacheo aeroportuario previo, prohibido móviles en la sala ). Ya sentado en la butaca te das cuenta de la magnitud del evento. Un miércoles por la tarde-noche todo lleno, ni en el fútbol pasa esto.

Antes de ver la película es altamente recomendable leerse el libro. No porque la película no sea fiel, sino porque las escenas se suceden rápidamente una tras otra explicando, de pasada, lo que ocurre en el libro. La trama, mucho más madura y oscura que en anteriores ocasiones, se centra casi exclusivamente en la amenaza constante de Voldemort sin apurar en otros conceptos también importantes. Es tal el desbarajuste de ideas, conceptos y personajes nuevos/antiguos, que al salir, por casualidad, conocimos al doblador de Voldemort, muy majo él, pero completamente liado y perdido en el argumento y personajes.

Pre-estreno

De todas formas, tanto si te enteras como si no, la película se disfruta bastante (la gente salía eufórica perdida). Las dos horas y media de duración terminan pareciendo 20 minutos. Si has disfrutado de las demás películas de Harry Potter, esta no te defraudará. La espera hasta julio de 2011 se hará larga.

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Crítica: La Red Social (The Social Network)

David Fincher es sinónimo de calidad. No hay más que echar un vistazo a su filmografía para darse cuetna: Zodiac, El Club de la lucha, El curioso caso de Benjamin Button... Y cuando anunciaron la "película de Facebook", a pesar de no mostrarme interesado en un principio. que él llevara las riendas del asunto auguraba algo bueno. Pero resulta que no es "la película DE Facebook", sino más bien "la película que Facebook no quiere que veas".



Y es que el largometraje está basado en el libro de Ben Mezrich, "Multimillonarios por accidente, también conocido como "El libro que Facebook no quiere que leas". Por lo tanto olvidémonos de ver a Mark Zuckerberg como el tipo guay de turno, "el genial inventor de Facebook". No... Nada de eso. Fincher nos cuenta valiéndose de flashbacks cómo fue la demanda a Zuckerberg por parte de su amigo y co-fundador de Facebook Eduardo Saverin (que lo demanda por lo que se dice haberle "dado matarile") y los hermanos Winklevoss (que declaran que Facebook fue idea suya). Empezando desde la creación de la red social hasta conseguir el miembro número un millón. Marck Zuckerberg ha prohibido cualquier anuncio de la película en Facebook y evita hablar de ella. Sin embargo alquiló una sala en Palo Alto (California) para que sus empleados pudieran ver la película y se muestra favorable a la interpretación de Jesse Eisenberg (a quien vimos en"Bienvenidos a Zombieland").



Una interpretación que, si bien desconozco cómo es Zuckerberg en la vida real, resulta fascinante. Se le ve todo el rato aislado en su portátil, en Facebook. Comprende perfectamente la sociedad y sin embargo no consigue relacionarse como desearía alguien de su edad. Facebook, Facebook, Facebook... No tiene otra cosa en mente. Pero su manera de hablar y de interpretar las cosas delata el genio que se esconde dentro de él. De por medio se mete además Sean Parker, creador de Napster, quien guiará a Zuckerberg: "Tú has de ser el presidente. No dejes que te digan que es la hora de los mayores".

Sin embargo para mi quien realmente se come la película es Eduardo (a quien da vida Andrew Garfield, el próximo Spider-Man). En él encontraremos al personaje más rico y con más conflictos personales. Podría decirse que tiene incluso más protagonismo que Zuckerberg. Veremos cómo paulatinamente se va quedando relegado a un segundo plano en Facebook, a pesar de la importancia de su aportación. Es sin duda a quien más le afecta el cambio, modificando su vida personal por completo y convirtiéndose en un personaje cada vez más desdichado y atormentado.




No me puedo olvidar de la cuidada iluminación, apartado que su director nunca descuida. Jeff Cronenwerth, director de iluminación, parece haber heredado de su padre, Jordan (recordado especialmente por Blade Runner), la técnica y dota a cada escena de un ambiente especial a la par que poco cargado. La iluminación es sencilla pero efectiva.

Pero si algo hay que achacarle, es la edición del sonido, donde en algunas escenas la música se lleva todo el protagonismo y suena demasiado, obligándote a hacer un esfuerzo extra para seguir los diálogos.

Fincher no defrauda, y vuelve a mostrarnos imágenes de gran fuerza y escenas memorables, elegantemente filmadas, como la regata entre Oxford y Cambridge . ¡Qué garbo! Lo poco que dura y lo intensa que es. Lo bien que están medidos los planos. Como ya hiciera con Zodiac, no se muestra ni a favor ni en contra de ninguno de los personajes. Y tampoco trata de lanzar ningún mensaje. El espectador recibe mucha información, hechos reales, y será él quién después interprete todo de una forma u otra, quien reflexione sobre los motivos de cada uno y quien conteste a la pregunta ¿Se merece Marck Zuckerberg todo el reconocimiento que tiene?


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Critica: Machete (2010)

Ya ha llegado a nuestras pantallas la nueva venganza cuchillera en la que no falta sangre, balas y acción del siempre polémico realizador mexicano Robert Rodriguez apoyado por Ethan Maniquis (co-director recién ascendido desde la sala de montaje) junto con actores de la talla del gran Danny Trejo, Don Johnson, Steven Seagal o Robert De Niro, y bestias sexuales de la pantalla como Jessica Alba (alguien se acuerda cuando dijo que no volvería a hacer un desnudo en una película?), Michelle Rodriguez o la mala pécora de Lindsay Lohan (nada destacable después de encarnar a la pornostar Linda Lovelace en el biopic “Infierno”).


Quedará alguien a estas alturas que se haga la pregunta...¿Quién es Machete?, para aquellos que no lo sepan es un personaje interpretado por Danny Trejo, actor fetiche de Rodriguez, que salió de los trailers ficticios de "Grindhouse" (tal y como se hacía en las sesiones de Grindhouse ochenteras en los EE.UU), el tandem de películas "exploit" formado por "Planet Terror" y "Death Proof", cararterizado como el esterotipo de mexicano viva la vida ligón, atabiado con una chaqueta en la que oculta machetes y cuchillos, que en este caso es contratado a cambio de 150.000$ para asesinar a un senador tejano con una política muy estricta de inmigración.

Tras realizar el rito previo al momento del disparo, se da cuenta de que le han tendido una trampa, y no sin salir mal parado de la encerrona, empezará a deshilar la madeja de la oscura e intricada conspiración en la que se ve envuelto para cobrar venganza en contra de los desalmados que decidieron j***r al mejicano equivocado.


Robert Rodríguez sabe de la carencia de millones de seguidores del "exploit" en nuestros días, lo ratificó al rodar "Planet Terror", y ahora ha vuelto a aplicar la fórmula de películas homenaje a la serie B de bajo presupuesto (25 millones según dicen) para volver a explotar el filón que descubrió, y ahora con nada menos que el apoyo de Sony como distribuidora, sólo que esta vez le ha añadido el componente paródico al combinado como pretexto para montar su eterno circo de violencia cómica y perversa, humor satírico y tontorrón de situaciones, actuaciones cruelmente graciosas y delirantes excesos sexuales de look setentero, anuncios televisivos, cortes y ruido en el metraje y sus efectos especiales casposos.

No se puede negar que la particular versión del género del mejicano queda plasmada en un guión hilarante cargado de tópicos exagerados y clichés propios de las películas de acción de Hollywood de los setentas en cuyos tiempos muertos desarrolla una agresiva crítica a la situación de la inmigración "desde el sur hacia el norte" en Estados Unidos, colocando al antihéroe y la comunidad hispana como "buenos" y los estereotipados patriotas de falsa sonrisa y cinismo desmedido hacia el asunto en el otro extremo del ring, pero que adolece en calidad por estirar demasiado ese caminar sobre la cuerda floja entre lo hilarante y lo ridículo, y en ritmo, por la ingente cantidad de escenas de relleno sin chicha (lógico por otra parte al otorgarle protagonismo a un eterno secundario que sólo tiene su carisma como arma para convencer al público en el papel de su vida) hasta pasearse moribundo en un final totalmente desdibujado que no homenajea si no que saca la mueca de vergüenza.


Sería difícil imaginar un acabado como este sin la intervención de Don Johnson como Von Jackson, siendo parte ejecutora del siniestro y corrupto cuerpo encargado de las tareas de "anti-inmigración", la paródica (¿? a.k.a y tu de qué) figura de Robert De Niro al más puro estilo Taxi Driver ("intelectualmente" hablando) como el Senador McLaughing, el imponente narco mejicano del inexpresivo Steven Seagal llamado "Torrez" (en la versión doblada no se aclaran como llamarlo), la descarriada pseudo pornostar yonki-hija de papa interpretada por Lindsay Lohan (que no es más que un reclamo sensacionalista para atraer público), el mafioso "resuelve problemas" de Jeff Fahey (nuestro querido Lapidus de Perdidos) que se come la pantalla en sus intervenciones, la nada creíble e increíble (por cuerpo retocado) Jessica Alba en su papel de "Sartana Rivera: agente de aduanas" y "Luz" la a tiempo partido sexy versión femenina del Ché y vendedora de tacos de Michelle Rodríguez.


Este homenaje al splatter y la serie B a.k.a entretenido orgasmo freak convencerá totalmente al público "target" sediento de sangre, vísceras, acción y tetas, medianamente al que seguidor de lo ya expuesto que haya visto sus producciones y no se conforme con algo que no esté al nivel de "Abierto hasta el amanecer" o "The faculty", y horrorizará a aquel que busque trama, argumento, personajes con recorrido, o lo que viene a ser lo mismo, tomarse la película en serio sin tener en cuenta que es alargar la travesura que este hombre inició junto con Quentin Tarantino.

P.D. Se recomienda verla en Versión Original para apreciar como siempre más chistes, otras interpretaciones diferentes (ojo con Seagal) y juego con el inglés y el español latino.


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Critica: Origen (Inception) (2010)

Tras empezar a jugar con la memoria en una obra tan personal como "Memento" y posteriormente atreverse a dibujar uno de los mejores blockbusters del cine de Hollywood como lo es "El Caballero Oscuro" (The Dark Knight), Christopher Nolan vuelve para dar a luz un intenso e hipnótico thriller de ciencia ficción con toques de acción, que redunda en las posibilidades y poder de la mente, en el que auna comercialidad y cine inteligente en todo un imposible de nombre “Origen” (Inception).



Dom Cobb es un erudito maestro de la extracción, una técnica de apropiación de secretos enjaulados en lo más profundo del subconsciente durante el sueño, reconvertido a ladrón de guante blanco del mundo del espionaje industrial que es perseguido por la policía, hecho que le aleja de su familia y por el que se tortura cada día, y que decidirá intentar recuperar el mundo del que fue alejado gracias a la inigualable oferta de un cliente cuyo único objetivo es implantar una idea en el subconsciente de otra persona.



Es imposible no hablar de las numerosas referencias a obras anteriores en el tiempo tanto en lo literario, que parece beber directamente de los clásicos de la novela de ciencia-ficción como pueda ser Philip K. Dick, o de parientes próximos del género fílmico como “Matrix”, por el dimorfismo entre realidad y ficción, “Dark City”, por la creación y diseño de los sueños, e incluso a “The Fountain” por la coexistencia en el tiempo y el retrato de las varias encarnaciones.

Origen se abre con una magnífica introducción por parte de los propios personajes quienes serán los encargados de explicarnos las reglas del juego junto con los riesgos y limitaciones que conlleva el mundo del subconsciente y cuál será su tarea en él a la hora de realizar la “inception”, creando el correspondiente climax que irá en crescendo a partir del cual solo se pedirá un esfuerzo más al espectador para seguir una ingeniosa y conductiva narración de trama bien urdida donde se solapan varias realidades de diferentes planos narrativos que nos sumergirán en un estimulante y entretenido juego laberíntico de capas presentado de una manera que pocas veces se habrá visto antes (sin duda mucha culpa es gracias a su gran montaje), de nomenclatura y normas propias y conceptos tan interesantes como las ideas a modo de organismos víricos, en el que destaca sobre todo la manera de representar el subconsciente de manera no onírica como nos han acostumbrado a lo largo de la historia del cine.

Quizás sus únicos puntos flacos sean la realización y abundancia de las escenas de acción que se le siguen resistiendo (perfectamente se podría haber prescindido de muchas de ellas sin perder el carácter épico de la historia), la innecesaria inclusión de ideas buenas pero prescindibles que contribuyen a alargar la duración (además de las secuencias en las que se ahonda en la vida privada de Cobb) y a la consecuente caída de ritmo, aunque si uno se sumerge completamente en la trama, el tiempo transcurrido no parece tanto, y la falta de mayor contextualización en cuanto al desarrollo de la técnica de la extracción y el porqué de la involucración de los personajes con ella.



Sobre el reparto, destaca el personaje de Dom Cobb interpretado por un Leonardo DiCaprio correcto y bien dirigido, capaz de cargar con el peso de la película, en el papel de antihéroe marcado por los acontecimientos que tan aprendido tiene de trabajos anteriores como Shutter Island o The Departed.

Acompañando a DiCaprio se encuentra un elenco de actores completando un acertado reparto a la altura de las circunstancias (aunque quizás sus personajes pequen de superficiales y poco desarrollados) formado por Joseph Gordon-Levitt (el soñador serio y estructurado), Marion Cotillard (la frágil y escalofriante difunta mujer de Cobb), la irregular Ellen Page (como la joven arquitecta de realidades) y la presencia meramente anecdótica de Michael Caine.



En conclusión, “Origen” es un refrescante producto de calidad entre tanta escased de ideas en un panorama cinematográfico tiranizado por secuelas, precuelas, adaptaciones, remakes y reboots hecho para entretener a todos los niveles, un salto sin red hacia la exploración del ser humano en su forma más pura de thriller de acción, que supondrá una nueva aventura de detalles y lecturas con cada nuevo visionado.

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Crítica: Toy Story 3 (2010) por Bonembud

Llevaba largo tiempo esperándola desde que se anunciara unos años atrás. No voy a negarlo: la desconfianza se apoderó de mi (al igual que me ocurre con las futuras Cars 2 y Monstruos S.A. 2). Pero la fe en Pixar hace que cada obra sea algo que huele muy bien, aunque no lo hayas visto aun. Solo me ha defraudado una vez con Cars, ¿lo habrá hecho otra vez? Continúa leyendo y lo sabrás...


Toy Story tiene una de las mejores escenas que he visto nunca en cualquier película de animación, la inmortal caída de Buzz en un intento de volar a la ventana al grito de "hasta el infinito y ¡más alla!". Cambió la forma de entender el cine de animación, combinando unos personajes memorables (que no petardos) y un guión original con un humor muy conseguido. Todos recordaremos con cariño a aquel Andy; el Andy que todos hemos sido alguna vez... pero que dejamos atrás en algún momento. Y ese es el Andy de Toy Story 3, uno maduro que dejó de jugar con sus juguetes y que se nos va a la Universidad.

Como estudiante universitario que soy, he de admitir que me he sentido plenamente identificado con el personaje. Yo también tengo guardado en algún armario algunos juguetes de mi infancia, y justo el día antes de ver la película, los recuperé para jugar con mi primo de 5 años. Las sensaciones, la imaginación, el montarte tu propia historia de la nada... en definitiva, los recuerdos, me invadieron y produjeron en mi una extraña mezcla de tristeza y júbilo. Y eso, amigos míos, os puedo garantizar que Pixar ha sabido plasmarlo de una manera incomparable.

¿Y qué hay de los juguetes? Se ve que no quedan tantos, algo normal. Pero hubiese agradecido algún tipo de flashback con el trágico momento de la separación. Porque olvidarme de repente de un personaje tan importante como la pastora y sus ovejas, me es muy difícil (¡con lo importante que era para Woody!).

El desarrollo inicial de la aventura me recordó bastante a Toy Story 2, y sin querer soltar ningún espoiler, se me hicieron muy parecidos entre si los "antagonistas". Tampoco me reía demasiado, algo fuera de lo común en una película de Pixar (menos Cars). Afortunadamente todo eso cambió. El personaje del que os he hablado es más profundo de lo que me imaginaba, y los chistes que se hacen, cuando pretenden hacer la gracia, son efectivos. Y en esto Pixar sabe. Si hacen un gag, te ríes. Es casi automático. Y tiene algunos momentos en los que literalmente lloré de la risa y tuve que quitarme las gafas 3D para limpiarme (si por mi fuera hubiese ido a verla en 2D, pero no estaba disponible... aunque el tema de las 3D es otro cantar...). Pero se le ha concedido mucho más peso al desarrollo de la trama que al humor (algo que puede llegar a decepcionar).

Y cuando ya llevaba un rato viéndola es cuando me di cuenta en qué plan iba, y es que tiene el guión más complejo de la trilogía, convirtiéndose en una película con referencias a películas de espías o motines (de manera elegante; no tan burdas como suele hacer Dreamworks). Toy Story 3 es una película sobre un motín.

Y como buena tercera parte, la película tiene el deber de cerrar la trilogía de una manera adecuada; saber acabar. Pues bien, no quiero dar pistas de ningún tipo, por lo que no entraré en detalles, pero a Dios pongo por testigo de que sabe acabar... ¡y menudo final! Magistral.

Por lo tanto ¿es esto lo que esperaba de Toy Story 3? Pues sí y no. Sí en el sentido de que me ha sorprendido muy gratamente, me ha hecho reír como un poseso y ha conseguido emocionarme. Y no, porque me esperaba más sentido del humor. Pero la balanza se inclina muy a favor de Toy Story 3, por lo que se muestra como una apuesta segura, no lo dudes.

PD: ¡Cuando aparezcan los créditos no os vayáis, por el amor de Dios! La película NO acabado. Pixar siempre amortizando hasta el último momento... incluyendo el genial corto del comienzo (mejor que sea una sorpresa) que ya lo veo siendo nominado a mejor cortometraje animado.

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Critica: The Pacific (2010) [Serie TV]

 La II Guerra Mundial caracterizada en el Pacífico: mosquitos, tormentas, infecciones, barro y muchísimos japoneses atrincherados. Así es The Pacific,una serie que sólo desmerece al compararla con su hermana mayor, Hermanos de Sangre.

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Convencido por la apabullante publicidad que le dió en su momento Canal+, decidí ponerme a ver The Pacific. Ya con un par de capítulos vistos, descubrí como en internet cada referencia suya apuntaba a su vez a su hermana mayor, Hermanos de Sangre. Por ello, paré durante un tiempo y me dediqué a esta última exclusivamente en busca de la excelencia prometida. Quizás sea ese su único problema, la comparación con Hermanos de Sangre.

The Pacific es una mini-serie bélica ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Basada en las memorias de dos marines norteamericanos, (Eugene Sledge y Robert Leckie) narra el enfrentamiento contra el Imperio de Japón en el frente del Pacifico.

Se empezó a rodar en Australia en Agosto de 2007 y terminó en mayo de 2008. Casi un año después, en Marzo de 2010, fue estrenada en EE.UU por la HBO y co-producida, al igual que Hermanos de Sangre, por Steven Spielberg y Tom Hanks.

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Al igual que en Hermanos de Sangre, el esquema de los capítulos sigue siempre el mismo patrón. Los veteranos supervivientes narran, a modo de preludio, los acontecimientos que vivieron y que se verán en el capítulo. Es muy curioso ver cómo en el último capítulo descubren la identidad de los veteranos y comparan sus antiguas fotos con los actores. Las similitudes llegan a ser impactantes.

Profundizando un poco mas, la serie es soberbia a nivel técnico, pero tiene algunos pequeños fallos que se hacen más notorios debido a la poca duración de la serie (10 capítulos). El argumento se centra únicamente en tres soldados, pero aún así, son necesarios unos cuantos capítulos para llegar a saber quiénes son y conectar con ellos (incluso alguno más para acordarte de los nombres). Además, todo se hace más difícil debido a que los protagonistas no comparten batallón, ni siquiera son amigos. Así, veremos episodios donde varios de los protagonistas ni aparecen. De todas formas, esto parece arreglarse en los últimos capítulos donde Sledge se hace el protagonista destacado.

Sin embargo, la intención de la serie no es congeniar con los protagonistas, es enseñar la dureza del frente en las batallas del Pacífico, y lo consigue con creces. Las situaciones dramáticas, la desgana y el terror llegan a ser abrumadoras en un intento por conmover al espectador continuamente. Yo no cambiaria Normandía por Peleliu.

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Los actores, como en su momento pasó con Hermanos de Sangre, son bastante desconocidos, aunque no por ello hacen un mal papel. Destacar sobre todo a Sledge (Joseph Mazzello) y a un personaje secundario, el famoso “Cagadas” (Rami Malek).

En fin, si eres fan de el género bélico, te encantará, sino tampoco te pierdes mucho. En cualquier caso, ¿nos harán esperar otros diez años para ver la guerra a su paso por el Mediterráneo?

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Critica: Kick-Ass (Listo para machacar) (2010)

Ya ha llegado a nuestras pantallas la esperada adaptación de la obra de Mark Millar y Romita Jr., “Kick-Ass”, una película de Matthew Vaughn que levantó muchas expectativas en la pasada Comicon de San Diego despertando un entusiasmo inaudito entre los que vieron los primeros minutos y que ha llegado cargada de hype gracias a la enorme labor de promoción a base de clips, trailers, preestrenos y posters varios.


La historia comienza planteándonos una duda que será el eje central de la película: ¿Por qué nadie intenta ser un superhéroe? Una duda que intentará responderse Dave Lizewski, un “loser” más de instituto, aficionado a los cómics que decide pasar a la acción para convertirse en un superhéroe ataviándose para ello con lo que parece un traje de buzo comprado por Ebay y contando con el superpoder de ser un tipo de lo más corriente.

Tras sentir el primer contacto con su traje de neopreno, comenzará un particular entrenamiento por los callejones y azoteas de la ciudad con el fin de combatir el crimen de la gran urbe pero como es lógico será insuficiente y le hará descubrir que no todo es tan fácil como lo pintan y que hasta unos matones de poca monta pueden darte una paliza que te deje una insensibilidad al dolor como “superpoder” y una larga estancia en el hospital (durante la que se replanteará su destino como superhéroe).


Normalmente una adaptación de un cómic conlleva un público objetivo bastante concreto pero Kick-Ass va más allá logrando el objetivo de llegar a esa otra clase de espectador remolón o rebotado que llega por accidente pero que sale muy convencido de lo que ha visto porque no trata de una película de superhéroes al uso, sino que supone una vuelta de tuerca al género, a medio camino entre la parodia y el más sentido homenaje.

No sólo el cinéfilo más “casual” quedará contento si que convencerá también al fan del cómic porque Kick-Ass se basa fielmente en el comic, buena muestra de ello es la presentación de nuestro superhéroe y la inclusión de dibujos y secuencias animadas de Romita, hasta llegado cierto punto en el que los esquemas se empiezan a desdibujar, la intencionalidad de las facetas de algunos personajes cambia y crea una nueva linea que toma un camino distinto al del cómic, debido a que el rodaje empezó y terminó cuando aun no se había terminado la colección, y de la que pienso es la causante precisamente de los mayores errores del film, ya que opta por una vía demasiado complaciente en la que superpone la acción desmedida y el mal acabado de ciertos personajes al tono real y dramático conseguido en su primera parte y la perspectiva de que realmente nuestro superhéroe no deja de ser, a pesar de toda la leña que recibe, un tipo normal y corriente, cuya testosterona y lado friki le lleva a meterse en los fregaos en los que se mete.

Cabe destacar también el respeto para no descafeinar el humor negro que caracteriza a éste cómic manteniendo la incorrección política y un tono gamberro, que conseguirá momentos totalmente hilarantes y bizarros (como el entrenamiento de la pequeña Hit Girl con Bid Daddy) y el sentido homenaje a los cómics a través de las continuas referencias y guiños a la peculiar mitología freak que los rodea que sin duda harán las delicias de los comiqueros.


Pero que supondría de este oscuro y gamberro mundo que nos presenta Kick-Ass sin las casi impecables y espectaculares escenas de acción y las coreografías bien elaboradas, que si bien no respeta toda la violencia y la sangre del comic, en buena parte lo consigue sin necesidad de saturar al espectador con excesivas cámara lentas dotando las secuencias de la justa fuerza servidas con una dosis de humor, elementos que nos harán posible disfrutar de las más salvajes amputaciones al compás de melodías pegadizas (para nada estridentes) intercaladas con temas variados entre los que destaca el famoso theme de 'La muerte tenía un precio' compuesto por Ennio Morricone que le pone el broche a una escena que quedará en nuestras retinas.


Kick-Ass no sería la adrenalínica comedia de acción y humor negro que es sin las grandes interpretaciones de Aaron Johnson encarnando a la perfección el rol de perdedor triunfante y sparring recibe golpes que es Kick-ass o Mark Strong demostrando al encarnar al antagonista Frank D’Amico lo mucho que puede darle a la industria del cine (a pesar de no ser su villano más brillante) que se ven eclipsadas por la impresionante Hit Girl a la que logra dar vida Chloe Moretz, un niña de tan solo 11 años (ahora con 13) que logra hacernos caer inevitablemente en la comparación con la psycokiller más famosa a la que interpretó Uma Thurnman para Kill Bill con tan solo ver el dominio de la “mariposa” y los entrenamientos tan duros a los que le somete su padre, Big Daddy, al que correctamente da vida Nicolas Cage a pesar de la acentuada humanidad del personaje no presente en el comic.

Por lo demás, mencionar los papeles de los colegas frikis del prota, Tood (Evan Peters) y Marty (Clark Duke), la sexygirl de instituto, Katie Deauxma, interpretada por Lyndsy Fonseca y el repelente niño de papa aspirante a superhéroe, que interpreta Christopher Mintz-Plasse logrando la necesidad del espectador por apalearlo, que seguramente lograrán un protagonismo mayor en en la casi segura secuela.


En definitiva, Vaughn logra hacer de “Kick-Ass” un gran blockbuster honesto y sin complejos, una fresca propuesta alejada del típico concepto franquicia de superhéroe propio de las producciones Marvel que logrará satisfacer al espectador que sea capaz de dejar de lado el más mínimo prejuicio con una trama que engancha y un ritmo trepidante que no concede descanso gracias a la buena combinación de acción y humor a partes iguales.

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If you live together, You won't die alone (Lost)

Creemos necesario pedir mucho del final de una serie que hemos estado siguiendo durante años. Queremos creer que todo ese tiempo invertido haya servido para algo, que esas horas delante de la tele, debatiendo, teorizando, hayan merecido la pena. Y más aún si esa serie de la que hablamos es Lost.

No sigas leyendo si no has terminado de ver la serie.

Todo empezó cuando el vuelo 815 de Oceanic se estrelló en una “isla”. Osos polares, supervivientes, humo negro e isleños compartían una extensión de terreno realmente extraña. Durante unas cuantas temporadas la propia isla y sus misterios fueron los protagonistas de la serie. A partir de ahí cada uno se creó su teoría y su posible final y lo compartió con todos. Por supuesto, muchos no coincidían.

Ahora, tras la resaca del final, uno se da cuenta de que en realidad la protagonista no era la isla, sino los losties. ¿Acaso no recordamos que en la mayoría de capítulos la trama avanzaba más bien poco, pero nuestro conocimiento de los personajes crecía exponencialmente? Entonces, ¿para qué tantas preguntas sin respuesta?¿para qué tantas teorías?

Pues para poco, la verdad. Lo que no podemos negar es que durante estas seis temporadas lo hemos pasado bien. Hemos visto cómo Kate dudaba entre Jack y Sawyer, como Ben mentía como un bellaco, que majo ha sido siempre Hurley, la batalla entre ciencia y fe de Jack y Locke... ¿Qué importa ahora qué es Dharma? o ¿Qué tenía de especial Walt? En realidad se han dado respuestas a las preguntas más necesarias, ¿o es que realmente pensábamos que se iban a relevar todos y cada uno de los misterios para ir tachándolos de una lista?si es así, ¿cómo?. Sería realmente complicado.

Una vez acabado todo, seguramente muchos os sintáis decepcionados, a otros os habrá gustado, pero no podréis negar que todos habéis estado ilusionados durante el camino. Como es normal, un final a gusto de todos era imposible. Ahora, por decirlo así, está en nuestra mano pensar en ello como Jack o Locke, de eso se trata.

Además de ese vacío en el estómago que nos deja, ya sólo nos queda recordarla y recomendarla (como seguro ya habréis hecho). Pasado un tiempo nos daremos cuenta de que vivimos una serie histórica y de la que disfrutamos incluso cuando el final nunca estuvo claro. Por mi parte si ha merecido la pena. ¿Qué opináis vosotros?

…LOST.

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Crítica: Hermanos de Sangre (2001) [Serie TV]

La II Guerra Mundial desde el punto de vista de unos compañeros de trincheras. Miedo, frio, desesperación, amistad, valentía…se juntan para crear una de las mejores producciones del género bélico. IMPRESCINDIBLE.

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Hermanos de sangre es una mini-serie bélica ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Basada en un libro del historiador Stephen Ambrose, narra el conflicto desde el punto de vista de la Easy Company, un batallón del ejercito de los EE.UU.

Estrenada en 2001 por la cadena de pago estadounidense HBO, fue co-producida por Steven Spielberg y Tom Hanks. Ambos debieron de quedarse con ganas de más, ya que su producción empezó inmediatamente después del rodaje de “Salvar al soldado Ryan”, aprovechando así los escenarios ya creados y la experiencia adquirida.

Además de conseguir 6 premios Emmy y un Globo de Oro, la serie cosechó grandes críticas y actualmente está considerada como una serie de culto.

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Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Tan sólo diez capítulos son necesarios para acercarnos de una manera sublime a la guerra. Todos ellos organizados de la misma forma. Una serie de entrevistas hechas a los veteranos de la compañía hacen de preludio. En ellas narran sus recuerdos, generalmente angustiosos, de las batallas o penurias que se tratarán en el episodio. Sin embargo, sólo al final de la serie sabrás quién es quién en las entrevistas.

Los capítulos nos llevan desde el riguroso entrenamiento de los soldados hasta el fin de la guerra, pasando por el famoso desembarco en Francia el Día D, la batalla de Bastogne, la liberación del campo de concentración de Dachau o la toma del Nido del Águila.

Pero, en el fondo, la serie no va de guerra. Va de cómo unos civiles van de voluntarios a la guerra, donde se hacen amigos, compañeros de trinchera y sólo luchan para sobrevivir y volver a casa sanos y salvos. Todo ello sin caer en patriotismos baratos, himnos, ni banderas.

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Otro de los grandes activos de la serie es su reparto, que es enorme, algo desconocido por entonces pero muy bueno: Damian Lewis (Richard Winters), Donnie Wahlberg (Carwood Lipton), Ron Livingston (Lewis Nixon), Matthew Settle, Michael Cudlitz, David Schwimmer, James McAvoy, Jamie Bamber…

Resulta increíble lo relativamente fácil que resulta llegar a conocer a los personajes y cogerles cariño en tan poco tiempo. Por lo menos en mi caso, en las películas de este género, me cuesta mucho reconocer a los personajes. Aquí no.

 

En fin, si todavía no le has dado una oportunidad no sabes lo que te estas perdiendo. Posiblemente será una de las series de tu vida. Cuando la termines, querrás verla de nuevo y volver a apreciar lo que te pudiste perder en un primer visionado.

P.D. Si habéis jugado al la campaña americana en el Call of Duty II encontraréis asombrosos parecidos en los decorados.

P.D. Actualmente Spielberg y Tom Hanks producen otra mini-serie, The Pacific, ambientada en la II Guerra Mundial, aunque esta vez desde el frente del Pacifico. De momento, me quedo con Hermanos de Sangre.

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Critica: Furia de Titanes (Clash Of the Titans) (2010)

Ya ha llegado a nuestras pantallas el esperado remake de “Furia de Titanes”, que Desmond Davis rodó con Harry Hamlin, Ursula Andress, Jack Gwillim o Laurence Olivier, de la mano del francés Louis Leterrier, creador de títulos como Danny The Dog o Transporter, y los guionístas Travis Beacham, Phil Hay y Matt Manfredi culpables de títulos como “Aeon Flux” o “El Smoquin” (sí, sí, esa de Jackie Chan).


La película ambientada en tiempos de la Grecia clásica recoge los pasos de Perseo, hijo de Zeus y Danae, quien pierde a su familia a manos de Hades durante un enfrentamiento de unos soldados sublevados por el hartazgo de rendir tributo a los Dioses del Olimpo.

En busca de venganza, Perseo se embarcará en un viaje sin retorno a través de los distintos lugares y personajes de la mitología griega para lograr encontrar la manera de detener al poderoso Kraken que Hades ha prometido liberar frente a la ciudad de Argos como represalia por el indigno comportamiento de los humanos hacia los dioses.


Como lo fue la versión de 1981, “Furia de Titanes” es una película de aventuras y acción en el marco histórico de una época pasada (llámese esta Grecia, Roma, Esparta, etc..) con la variante fundamental de que el conflicto principal lo motiva una guerra sin cuartel entre hombres y dioses y el intento por parte de las bestias de detener al semidios.

Hasta ahí llegan las similitudes con la original ya que ésta nueva versión se caracteriza por una banalidad argumental absoluta con escasos giros que resultan tremendamente predecibles, por un guión y planteamiento estructurado a modo de videojuego, es decir, se basa en el avance del héroe tras derrotar a cada uno de las bestias que se cruzan en su camino hasta la consecución de su tarea/destino, y acompañado de diálogos de una sola línea que no dejan de ser una excusa para hilvanar las escenas de este esperpento con poco margen para desarrollar mejor la historia (maltratada tanto a nivel mitológico como lógico y carente de interés) y los personajes, hecho que se ve evidenciado a lo largo de la trama ya que nos damos cuenta de que no terminan de conectar con el espectador.

Al final, no es solo que falle al intentar introducir más elementos que den profundidad a la historia, ni que trate torpemente de plasmar parábolas sociales o religiosas del mundo actual, ni que todos y cada uno de los personajes que aparecen en la película sean meros clichés, ni que haya personajes totalmente planos como el Djinn, si no que no quedan sentimientos a los que agarrarse y nos importa bien poco quien vive o quien muere, es que sencillamente le falta la “magia” que promete el título.


Las interpretaciones son tan simples en un trabajo de esta envergadura que sólo destacaré un Sam Worthington encarnando a Perseo que demuestra una vez más su mediocridad en la interpretación, evidenciando que sólo está ahí por el gancho comercial que le ha dado el ser el protagonista de la película más taquillera de la historia (Avatar), con una caracterización a lo “Jarhead” compuesta por su cabeza rapada y ese peto verde que parece más un marine que un semidiós de la mitología griega y que ciertamente carece del carisma -y expresividad- necesarios para encarnar el papel de héroe.

Le acompañan en la cinta, un limitado Liam Neeson en el papel de Zeus, demasiado humano y pusilánime con sus bipolaridades morales caracterizado cual caballero del zodiaco en una noche de discoteca con tanto brillo, y un correcto Ralph Fiennes encarnando a Hades, un papel de villano al que le tiene cogido el punto, en plan reflexivo y transcendental que consigue a veces el ridículo en semejante pastiche.


No obstante, hay que tener en cuenta los logrados valores de producción presentes mediante los magníficos decorados que ambientan a la perfección las aventuras de Perseo y sus guerreros así como unos efectos especiales notables (lejos del stop-motion utilizado por Ray Harryhausen en la original) acompañados del uso de la animación CGI (que muchas veces deja ver sus carencias como con el personaje de Medusa) y que resaltan sobre todo en la contundente pelea contra los escorpiones cargada de movimiento y acertadas coreografías.

Pero todo esto se ve ensombrecido por una desastrosa implementación del 3D en postproducción (no dice mucho a su favor que sea la infografía lo mejor adaptado) cargada de sensaciones de profundidad y distancia equivocas, tonalidades grisáceas y oscuras para disimular fallos que por ejemplo se hacen muy patentes en las caras de los protagonistas cargadas de círculos concéntricos de varias tonalidades o en escenas diurnas exteriores casi igualmente iluminadas que las interiores.


En definitiva, “Furia de Titanes” partía con la premisa de revisar la mitología griega y dotar de una espectacularidad y epicidad a la cinta acorde con los medios actuales pero a pesar de su correcta duración y a un ritmo que no desfallece termina siendo un Blockbuster más por debajo del nivel de la original donde prevalece el ruido (que no las h*****s) por encima de la narrativa y que tal vez logre entretener a los menos exigentes aunque sin duda será prontamente olvidado en la historia del cine.


P.D. Si se tiene la intención de ir a verla os recomendamos que lo hagáis en 2D.

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